sábado, 5 de enero de 2013

No puedo dormir sin más de una rubia. Me las meto en la sangre antes de deslizarme a la cama. No puedo dormir sin una rubia, y me despierto sin ti. Se me ha olvidado el color de tus ojos. Pero creo que te quiero.

El pájaro voló su jaula

Me he pasado la vida buscando unas alas
he transcurrido en la vida recitando mis versos
a unas orejas que nunca han escuchado
a unos oídos siempre cerrados.

Me he pasado la vida buscando tus alas
anhelando poder por fin subirme a ellas

me cuesta abrir los ojos
me ha crecido escarcha entre las pestañas

tengo hielo en el corazón.

Me he pasado la vida

sin querer darme la vuelta
y contemplar entre la espalda

mis propias alas.

Ya vuelo y me voy

y vuelo porque quiero
y vuelo porque puedo

y porque me dijeron:

vuela.

martes, 1 de enero de 2013

Esperanzas en mi poema

Soy una existencia sin importancia colectiva.
Soy apenas una simple existencia

o ni siquiera simple

tal vez
no sea ya ni una existencia

pero todavía tengo ojos
todavía tengo dientes nariz y corazón

todavía siento

y

todavía sufro

y

todavía sangro

y

todavía vivo

y por eso amo.


Soy una existencia sin importancia colectiva
y en ocasiones
ni siquiera tengo una importancia individual muy férrea

ciertos días me derrumbo

y me vuelvo de un humo espeso que nadie ve

mi invisibilidad me traga

mis dedos me leen comiéndose a sí mismos

pero aunque no pueda moverme
aunque el valor casi siempre me falte
aunque la tristeza muchas veces me engulla
¡me arde!

yo escribo para ser esa existencia
sin importancia colectiva

y por si alguien, tal vez, me lea

de ser mi existencia un monólogo

podría llegar a ser nuestra dialéctica.

Areté

El eterno conflicto
entre las palabras, mi yo y mi entorno

entre las palabras, mi yo, y su efecto.

El eterno problema extendido
delicadamente encima de la mesa

si yo me vuelvo ligera
entre mis palabras mugrientas

a los ojos que los leen, sin duda, les pesan.

-Pero no he nacido para quedarme callada-

Vuelvo a las palabras

Voy a vomitar aquí todas mis vísceras
voy a parir los hijos que no he tenido nunca
los que no son humanos,
los que son monstruos

los que me abundan en la piel y se retratan
los que no puedo sudar por más que duela.

Voy a escribir en papel todo
aunque sea para destruirlo
aunque sea para volver a comérmelo
y obligarme de nuevo a sentirlo

¡aunque sea para que desaparezca!

voy a mirar el alba naciendo
para reírme de su luz de marioneta

manipulaciones escénicas.

Voy a volver a mi locura
de las palabras descompuestas
de las noches malolientes
soñando con alcanzar la carretera

para irme rodando
o volando
donde yo quiera

o para que me atropelle un coche

el resultado es el mismo

el resultado
es siempre el mismo.

Voy a volver a todo
pero no voy a volver como antes

no se puede habitar una sombra

no por más tiempo

¡no nunca de nuevo!

voy a volver a mis palabras como a mi casa abandonada
a ese refugio que he menospreciado y ahora despierto
me he arrepentido infinitamente del destierro

me he exiliado
pero ya vuelvo.

Sin aliento y con meta

No me va a acoger hoy el sueño,
la noche me quiere para sí
el cielo negro me quiere entre sus muertos

no me va a acoger hoy el sueño
solo este nudo en la garganta que me jode
que me atraviesa la cabeza destrozada
solo esta presión follándome en silencio
despacio
fuerte
lento.

No me va a acoger
nada que no sea esta tristeza
que intento espantar
no queriendo darle vueltas

pero yo estoy del revés
y mis pasos se confunden en la niebla
pasando entre tu vida
sin dejar huella

ahora la trinchera es de uno
ahora solo quepo yo

pero yo quiero que me coja este sueño
aunque solo sea argentinamente
aunque solo sea

para poder dormir mil días seguidos

no necesitar nada más que estos ojos cerrados

no ver nada más que esta posición horizontal

y una mente en blanco

alienarme por voluntad propia

evaporarme por voluntad ilesa

impresa
queda tu mirada en mi mirada hueca.

Pero algo se levanta de repente
muy dentro de mí
es una especie de amor convertido en bayoneta
es mi arma letal que me llama

dispara palabras

y no puede seguir ante mis ojos desnudos.

Entonces me anhela la lucha que me busca
la que he emprendido sola
la que tengo que librar yo sola

la que aspira llevar detrás
todas las mujeres muertas

todas aquellas mujeres
que murieron en la trinchera
la guillotina
nuestra guerra.

Éso son injusticias

lo demás: la vida.

Asalto al espejo


Escrito mientras retumbaba esto:


Todavía sonaban las últimas notas flotando en el aire, retumbando entre las cuerdas. Aquel piano se resistía todavía a apagarse por completo.

Una melodía repetida en su cabeza no le abandonaba. Allí donde iba, de un extremo a otro de la casa, no podía dejar de pensar en Ella.

El deslizarse de las gotas de leche en el vaso de cristal, un ligero soplo de viento que rozaba las persianas, un pequeño golpe, al otro extremo de su techo, provocado por dos pies que se levantan de un golpe. El microondas reclamando su atención. Y esas notas siguen sonando… el revolver de la cuchara para disolver el cacao en la leche. Y esa melodía inagotable…

Cogiendo el vaso caliente con las dos manos, como si aquel gesto le infundiese valor, se acercó lentamente hacia el espejo para contemplarse. Su rostro estaba agotado. Se le había crecido entre la frente un paisaje devastado de baches. Debajo de sus ojos, se extendían dos interminables mares. Sus manos, se miro sus manos aferradas a aquel vaso lleno de leche caliente, estaban arrugadas y ardían. En el resto de su cuerpo hacía frío. El tiempo había pasado, saltando de invierno en invierno. Nunca había salido de aquel triste enero. Miró a su derecha y a su izquierda en el reflejo. Nada. Volvió la cabeza sobre sus hombros, para mirar a la distancia. Nada. Se sostuvo la mirada. Entonces la bajó. Los párpados le cubrían los ojos protegiéndose. Estrelló el vaso de leche contra el espejo. El cristal rompió el cristal. Algunos fragmentos le rozaron el rostro. Y en ese momento, por fin, dibujó una sonrisa entre su expresión gastada: la herida ya era visible. Se lamió las llagas y la leche de su cuerpo entre dulces carcajadas.