sábado, 19 de julio de 2014

Mirada misteriosa en movimiento



Los signos de tristeza incandescente
te desdibujan en las comisuras.

He memorizado cada pedazo de tu rostro a oscuras.

Mi piel ondea en el horizonte
intentando ser un faro para ti
donde llegar a tierra sin tocar fondo.

Pero el mar de tus entrañas se agita de nuevo.
Te sumerges en ti,
solo quieres salir.

Recojo poco a poco con mis manos
tus signos de tristeza incandescente.
En mi lengua lo callado de las cosas.
En mi cuerpo las caricias imposibles.

Has pensado en volver y entonces
se abre un camino destrozado de amapolas,
incendiado de delirios,
devastado de prejuicios.

Si pudieses escapar de este silencio pegajoso
que te inunda las entrañas y te mata
lentamente, poco a poco,
desplegarías tus alas
alzando el vuelo en busca de tus labios
para estirarlos, y estirarlos
en una sonrisa eterna que alumbrase la vida.

Mis ojos movedizos
no dejarán de atender a las palabras sin nombre
que esconden
tus gestos enroscados.

Me estás quemando el corazón.

miércoles, 16 de julio de 2014

El encuentro imposible



Tu silencio es inquietante y doloroso.
Estás lejos como el mosquito
en el abismo insalvable.

Tienes ratones entre las entrañas.
Imagino
tu rostro desplegado entre el horizonte.
No puedo describir el torbellino,
no soy capaz de dibujar el trueno
que inunda lentamente tu cabeza.

Va subiendo el nivel en las alturas.

Ha estallado,
tu Ser extendido entre las ramas,
ha explotado.

¿Cómo comunicarme contigo?

Si lo que derrama tu sangre es lo que aviva la mía.

¿Cómo acercarme a ti sin violentarte?

Si lo que te mata es lo que me revive.

Yo no he encontrado el camino
y lo busqué
juro que llevo mucho tiempo intentándolo
pero cada día
mis pasos me alejaban más de tu amistad desvanecida
y más
a mis sentimientos incendiados.

Tengo un dolor entre los ojos
para el que jamás habrá palabras.
Tengo un sufrimiento entre las trabas
que han ido creciendo entre tú y yo
mi compañera de cafés y de horas muertas.

No he podido evitar mis sentimientos,
no he podido borrarlos.

Enséñame la forma de dirigir a mis tornados.

Y si no es posible,

y si tú tampoco sabes
agarrar el agua entre los dedos y apresarla,
abrazar las nubes en el cielo y no soltarlas,
cegar el agujero del volcán y detenerlo…

Por favor, intenta entenderlo.

Perdóname.
Perdónanos por querernos.

Fuera



Al final pudo con nosotras
y tu agua se secó
y mi sangre se convirtió
en cubitos de hielo por las venas.

Al final pudo con nosotras
y tus dientes me mordieron
y mis sentimientos te abrasaron el corazón.

Te he quemado y te he vencido
en un campo desolado yermo muerto.
En la maleza de los sueños terrestres
me has hundido hasta ahogarme, lentamente.

Nos quisimos entre bastidores
y al final
dejamos de hablar de poesía
para interpretar un papel de teatro.
Nos ha matado,
nuestro argumento devastador,
nos ha matado.

Y yo escribí
“por favor, que no nos mate”

Pero ha podido con nosotras
el abismo de lo innombrable.

Como desconocidas que ya ni siquiera se miran.

lunes, 14 de julio de 2014

Cuando la palabra versátil chocó contra una piedra

Se condensa y al fin estalla.

Lo sabíamos
todo se destruye
ante nuestra incredulidad.
Inocentes.
Los pájaros siempre nos han volado
por encima de las cabezas.
Es por este lugar
es por esta sed de lugar
de seguridad
pero de pronto le salen brazos
y la cuerda no sostiene
la cuerda ahoga.

Quiero volar como un pájaro herido.

Que me curen las palabras
que me hablen
sumida en mi pequeña catarsis.

Nuestra proximidad
se mide en ausencias.

Dónde lamer mis heridas
de unas alas nunca desplegadas.

domingo, 29 de junio de 2014

Final y principio



Las paredes ya son blancas otra vez.
Al entrar en este eco desdoblado
me ha mordido el corazón una serpiente.

En este espacio que ya es frío, impersonal,
hemos tejido nuestro amor con fuego y tiempo,
hemos trazado nuevas formas de mirar
y expandir a otros rostros sentimientos.
En esta habitación que ha sido nuestra
se han dibujado nuestros cuerpos al trasluz,
se han disuelto los miedos.

Y ahora ya
solo queda lo diáfano de mí
lo versátil del papel en blanco
y un poema enrollado.

Cerraremos, para que no nos vean,
por última vez 
la puerta.
 
Tus ojos rojos, mis lágrimas tibias
un abrazo arqueado como ramas de árbol
y la promesa indubitable de seguir con vida.

Un nuevo viaje que ya emprendes
con tu inevitable maleta azul gigante.
El camino no trazado todavía
nos abre el mundo a sus posibilidades.

Recuerda:
los leones sobreviven en invierno
construyendo en cualquier parte su trinchera.

Adelante, compañera.

Viraje



Estoy perdida en un espacio demasiado denso
el suelo viscoso se me pega entre las piernas.
Ya estalló, ya se ha ido la tormenta:
ahora estamos solas en lo devastado.

Han caído las bombas y ahora busco mi cuerpo
detonado en fragmentos muy pequeños, muy pequeños
sangrantes
como lágrimas batientes al compás del sufrimiento.

En verdad lo supimos
desde el momento en que brotó
el asqueroso anhelo de adueñar el mar,
de cercar el viento:

No estábamos destinadas a sobrevivir.


Deshago mi mirada envuelta en la pared.
Una nebulosa dentro de mi pecho
un circuito inesperado incierto
a punto de estallar,
de desgarrar las entrañas en las que habito.
Dónde está la rabia:
entre las uñas desplegadas de mis dedos
arañando una superficie demasiado intensa.

No puedo comprender el silencio.

Yo solo quise dar amor creciendo entre mi pecho
Yo solo quise ofrecer de mí todo lo bueno

No entiendo por qué me rompéis en fragmentos
No entiendo por qué no es justo querernos.