lunes, 22 de agosto de 2016

Amar la vida



Amar la vida como un reto.
Amar las palabras que activan volcanes
y las que se lleva el viento.

Amar la vida y su injusticia,
la lucha incansable por construirla.
Amar la vida,
ayudarla a que florezca,
curarle las heridas
y abrazar incluso sus engaños y mentiras.

Amar la vida como una promesa
que se deshace a la mitad de ser cumplida.
Amar su sonrisa, sus encuentros
y sus despedidas.

Amar la vida como se aman entre ellas las mujeres.
Amarla con calma, con pasión, con urgencia,
 y cuando se agota,
construirle de nuevo la esperanza extinta.

Amar la vida como el reto
de amar la poesía.

Amar la vida
y la destreza
de seguir con vida.

domingo, 20 de marzo de 2016

Semillas

La ceguera de nuestros cuerpos
me revela que tu agua es tuya
pero quiero lamerla
como si fuese una herida.

Inesperadamente existes
habitando en mi agujero
y me contraigo, y me contraigo
queriendo tragarte, dentro.

Tu aliento me despeina la oreja
como si ése fuese el único espacio
que hay sobre la Tierra.

Las semillas de tu pecho
se cuelan entre mis dedos
y quiero amarrarlas
lento, fuerte, en mi deseo.

Del mapa de tu espalda
irán brotando
de pronto, alas

y soltarás toda la tensión de tu placer acumulada.

Cuando la ceguera de nuestros cuerpos
sin previo aviso, se encuentra,,
recuerdo que mi falta no existe
que mi carencia es ya una ausencia.








jueves, 3 de marzo de 2016



El peso de mi cuerpo cae sobre la cama
lentamente:
siento mis pies estirarse
mientras rozan la sábana;
mi lengua saborea el olor a derrota;
y tengo entumecidos todos los huesos de mi cráneo
un dolor insoportable se extiende
soy incapaz de localizarlo.

El cielo está estrellado
Quizá tú también lo estés mirando
Tal vez
No puedes quitar la vista de la masacre.

Cuando los sueños se rompen
sin previo aviso en mitad de la noche
provocan un ruido sordo
de alas rotas remontando el vuelo
de sombrillas grises resistiendo el invierno
de palabras huecas desmigajadas a tiempo

y su recuerdo son
luces cegadoras que queman
bombas heladas que irradian.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

No te falles

Para mí


Nunca has creído en los fantasmas
por eso, cuando ves los árboles llorando,
quieres enroscar tu pena entre sus ramas.

Nunca pensaste que te adentrarías sola
en un océano salado con tus miedos
pero el mar te acabó volviendo pájaro.

Siempre has tenido un gesto extraño
derrumbándote ante el golpe de la brisa
y resistiendo el mordisco de serpiente
incrustado entre la piel.

Pero hay algo de ti,
algo que incluso cuando te miras
con luz y con tiempo
no consigues saber.

Solo tú eres capaz de ver
la belleza que se enreda en las pestañas.

Solo tú puedes cuidarte
como necesitas que te cuiden,
como quieras salvarte.

Llena tu vida de errores,
¡adelante!
Teje con ellos el abrigo del aprendizaje.
Pero no te falles,
Amiga, no te falles.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Veinticuatro horas después del derrumbe
la luz se ha apagado por completo,
tengo heridas en cada parcela de mi cuerpo
y una cosa es clara:

todavía quedan cinco días para que venga el rescate.

Me preparo para dejar que mis huesos se congelen
o para levantarme sola de mi propio cadáver.

El escapista



He pasado el día en mis escombros,
donde los huesos fagocitados tiemblan
donde el olor a carne quemada cubre todo el oxígeno.

Salí a dar un paseo
en busca de la pureza de Ser
pero solo hallé simulacro.

Existe un pájaro enjaulado
en cada entraña todavía viva
culpable de que toda mirada
se tiña sin quererlo de alguna sombra
carente de sonrisa.

El mío, por fin, ha hablado:
me ha dejado desnuda de secretos
en el centro de lo más temible de mí misma.

Ahora ya sabes por qué habito en mis escombros
y me alimento de la esencia de no Ser.


Me he dejado sentir sin límite.
La cobardía se hizo sombra
acompañando mis pies en cada esquina,
pero la noche siempre es amiga para su huida.

Me he dejado sentir sin límite
y ahora soy una cara sin rostro
una mueca de dolor informe,
unas huellas sin identidad.

El sufrimiento es irreversible en esta capa, profunda, de mi piel.

Este es el precio de la valentía que nació
igual que un niño no querido.