domingo, 12 de noviembre de 2017

No puedo contar el tiempo.
Puedo contar los segundos que a mi mente le cuesta reaccionar cuando el despertador suena, o la fracción de segundo que tardo en darme cuenta de que el otro lado de la cama está frio, está vacío. Y entonces recuerdo el dónde y el por qué.

Puedo contar los minutos que tardo en disfrutar de una ducha caliente, en elegir la ropa adecuada para el día que empieza y en hervir agua. Los segundos que tardo en tomar el té. Puedo mirar atenta el reloj en cualquier momento de mi camino al trabajo. Y calcular el tiempo que me queda para salir de él.

Puedo contar las horas del día que invierto pensando en esto. La palma de mi mano que roza un dolor agudo e intenso desde dentro. Horas calibrando mi vida, situada en una balanza que no termina de decantar su peso exacto, ni mucho menos su valor equivalente. Horas añorando momentos y recuerdos bonitos. Horas reviviendo momentos duros, de hierro y fuego. Puedo contar todas las horas del día que acaricio asumiendo que algo me oprime el pecho, una piedra invisible que no se puede deshacer. Que no se puede disolver, mas que con tiempo.

Puedo contar los días que pasan con la mirada perdida en un círculo amorfo que no tiene un camino.

Puedo tachar las semanas que se consumen, que me consumen, sin saber quién es yo ni hasta cuando, cuándo dejará de ser espuma y será roca, cuándo dejará de ser alimaña para ser ave, montaña o cráter.

Si pudiese arrancaría del calendario esta página y haría que nada hubiese ocurrido. Porque puedo contar los segundos, los minutos, las horas y hasta los días.

Pero no puedo. Por más que lo intento. No puedo. No puedo contar el tiempo. No puedo contar el transcurso del tiempo y que las palabras lo deshagan. No puedo contar el tiempo perdido y que haya alguien para oírlo. No puedo contar las heridas y esperar que sin dolor se vuelvan cicatrices. No puedo contar la rabia que acumulo y que me sangra por las cejas.

No puedo contar el tiempo
No puedo cantar el transcurso del tiempo
No puedo decir simplemente este tiempo se ha ido
Porque ese tiempo soy yo misma y a ambos nos ha cogido el miedo, la pena y el frío.
No puedo contar el tiempo detenido.



martes, 10 de octubre de 2017

Las llaves que habitan en mi bolsillo
abren el corazón de una traición
donde siempre espera una gata blanca en la puerta.

Giro la llave en la cerradura.
El silencio me recibe,
la oscuridad me acoge,
soy una y soy distinta
soy hoy diferente al soy sostenido.

Mirarse hacia dentro y aceptarse vulnerable sin juzgarse:
autocrecimiento.

jueves, 7 de septiembre de 2017


Alguien ha encontrado

la última rosa viva de la primavera



habitaba todo el tiempo

inapreciable a los fantasmas

detrás de la sombra de una piedra



Alguien ha encontrado

una estrella en las pestañas



detrás de las olas al cerrarse

se escondía eternamente

al albor de las montañas.



Alguien ha encontrado

un fragmento de papel



se hallaba atrapado en un baile

seduciendo al adoquín,

al viento y al aire.



Alguien ha encontrado

de pronto la respuesta



Alguien se ha encontrado a sí misma

por el camino de vuelta.

domingo, 6 de agosto de 2017

A pesar de la noche de mis ojos
ha llegado nuestra despedida
con el sol ensangrentado a media tarde.
El último contacto de la piel que compartimos...
El último beso avergonzado,
el último abrazo reprimido:

nos han enseñado a querernos desde lejos
y no decir lo que sentimos.
A pesar del tiempo juntos,
ya te has ido.
Has buscado mi mirada
bebiendo por última vez
nuestro secreto olor a casa
y tu rostro se ha vuelto del revés
confuso, sinsentido:
has hallado lagrimas que te miraban
bajo mis párpados pesados.
A pesar de la noche,
me has visto.
A pesar de mi noche
te quiero
te escribo.

viernes, 7 de abril de 2017

15 de marzo

Mastico mis lágrimas
como diminutas semillas de fresa.

"Quién pudiera, por ahí, volar"
me dijiste contemplando
un cielo azul despejado
desde tu encierro
en silla de ruedas.

El mismo cielo azul
que desde hoy es ya tu casa.

Mujeres valientes como tú
transfieren su saber y su fuerza.

Gracias por compartir tu vida con la mía.

Misión cumplida.





miércoles, 22 de marzo de 2017

Gymnopédie nº 1



Enamorada de las palabras que crean silencios
me abro y me cierro
palpando tu ausencia
en mi ritmo animal.

Tus raíces ya no llegaban a la tierra
pero tú sabías
que la lluvia de los ojos
no revive a una flor muerta.

Enamorada de las miradas que crean palabras
cayeron sobre tu piel dos pétalos,
y salió, por fin, la flor de los almendros
pero no llegaste a tiempo para verlos. 

Hoy me he despertado
con tu nombre en la memoria,
con tu rostro en mi historia
y con tu olor en el Moncayo.

Enamorada para siempre de tus dedos creadores de música y valor.

lunes, 21 de noviembre de 2016

La envidia de la medusa

El gris del mar
ha llegado a nuestros centros.
Abro una ventana
y relamo el olor del aire
mientras se corta el invierno.

Mis escombros hablan de mí.
Y yo envidio a las medusas.

La espuma del mar
ha llegado a nuestros cielos.
Ésa que recibe los golpes sin moverse
hasta que se diluye y se deshace.

Mis escombros hablan de mí.
 Y yo envidio a las medusas.

Y yo,
aquí,
clavada en tu tierra
donde nunca me dejaste echar raíces.

Nunca fui planta, ni cuchillo, ni rosa
suficiente ni para del todo quererme
ni para siempre despedirme.

Si fuese una medusa
aún me quedaría
algún corazón intacto.

Pero ni siquiera las medusas
con sus siete corazones
habrían aguantado este último asalto.