viernes, 30 de enero de 2015

Habitando ideas geométricas


Como un animal herido
me arrastro acariciando el triángulo.

Anoche te dormiste
entre las ramas de forma  cálida,
dejando que mis palabras bailasen para ti.

Como un pájaro en el borde
escucho el albor sediento
en un gesto de temor muy puro

y acaricio el triángulo,
leyéndolo con las manos.

No me encuentro fuera
pero ya no estoy dentro.

Me miráis sin comprender.
Yo tampoco sé borrarme del espejo.

Hay una barrera,
existe un miedo
que crece agigantado en mis arterias.

Mi existencia imprevisible
me desgasta:
mi salto mortal.

Soy un animal herido
lamiendo cicatrices,
creando formas
que no dejen escapar
nada,
que permitan abarcar
todo lo que guardo dentro.

Buscar un nombre en las esquinas
para resignificar la geometría.

Las fuerzas se me escapan por los versos.

Pero siempre volvemos en busca
de nuevas horas incendiadas
donde habitar el cuerpo desnudo
de las ideas en las que creemos.