miércoles, 30 de enero de 2013

Motivos de peso

Porque te devoraría la piel
y porque no lo haría

porque te absorbería entre el recuerdo
pero
           jamás
te borraría.

Porque te descuidas
porque te recojo
porque te acostumbras

porque mi ausencia
       a veces
te produce enojo.

Porque te desvistes
porque te desnudas

porque me quisiste
          juntas
aun con mi palabra muda.

Porque me acompañas
porque te torturas

porque te contemplas
          sola
entre el hueco de tu bruma.

Porque me desgastas
porque me aniquilas

porque me recargas
          siempre
en las noches más oscuras.

Porque te descubres
porque te delatan
tus ojos cuando brillan
al verme en la mirada.

Porque me sonrío
porque huele a limpio

porque sabe a nuevo

porque nos desconocimos.

Porque tú me encuentras
porque me desvivo
porque me alimentas
en la cumbre de tu auxilio.

Porque me revelas
el secreto aun vivo
del nadar a tientas
por nuestro amor
que nunca olvido.

Porque me socorres
entre mi deriva
porque me remolques
siempre hacia tu vida.

Porque estás cambiando
y porque yo no sigo
sin tus besos dulces
sin tus ojos míos.

Mentasexualidades

Deconstrúyete muy lento,
deshazte entre el silencio
del frío acompasado
que dejan tus principios
allá entre los cimientos.

Destrúyete entre el viento
llega lejos,
amiga,
llega lejos.

Mastica lentamente
el alba aquí en mi sueño.

Repiénsate todos los días
recuérdate cómo serías
si nunca hubieses sido

si tu reflejo no aparece
si nunca tienes nombre.

Deconstrúyete muy lento
hazlo como a mí me gusta
acariciando entre el silencio
las curvas de tu cuerpo

liberando,
uno a uno,
los orgasmos
y los pensamientos.

martes, 29 de enero de 2013

Mi odio a la Educación, mi amor a la Sabiduría.

Creo que mi cabeza ya no puede más.

Creo que se ha puesto una barrera, un límite invisible que no me deja avanzar, ni leer una palabra más que no caiga en el vacío de mi mente, en ese lugar al que llegan las cosas que no me interesan, que no me importan, que acabarán por olvidarse segundos después de haber entrado en él.

Creo que mi memoria no está dispuesta a retener ni una frase más: ni siquiera la fotográfica, ni siquiera una flecha uniendo dos conceptos vitales que a mí me importan una mierda.

Creo que llevo demasiado tiempo siendo una máquina, una autómata que se levanta para sentarse, que se vuelve a levantar para volver a acostarse.

Encerrada como ha estado mi mente entre estas paredes que forman los papeles y las montañas de nombres, por fin ha decidido que no puede más. Que no aguanta más. Que no retendrá un concepto más sin volverse loca. Sin perder el sentido. Sin olvidarse de quién es.

El estudio y la cultura... las letras... el amor a la sabiduría... todo lo que yo amo, la bandera que ondeo orgullosa y deseo para mí toda la vida, todo queda reducido a nada dentro de la Institución-Educación.

El saber es un manto alienante. El estudio es un mes continuo de extrañamiento del sujeto, cuando no lo es todo el cuatrimestre, todo el año... toda la vida.

La herramienta que más nos sirve, el arma que más podríamos utilizar para enfrentarnos a la vida, para batallar contra esa vida que nos ofrecen y no queremos, para luchar por esa vida que anhelamos, es absoluta e insultantemente reducida a una simple máquina de adiestramiento, a un programa de opresión estremecedor.

La sabiduría, que debería ser, por encima de todo, la facultad que más puede hacernos libres, se ha convertido dentro de la lógica de este mundo en uno de los sistemas más empobrecedores. La han convertido en jaula. La han convertido en cárcel.

Yo estoy agarrando mis barrotes, que no son más que una montaña de apuntes y las horas que quedan y se van reduciendo para esa convocatoria en la que me hacen enfrentarme con un papel a solas.

Ésas son mis cadenas. Ésas mis penas de muerte.

Así de ridícula es la vida, hoy, del estudiante.

La Institución-Educación ha entrado hace ya mucho en el racionalismo, en la lógica del capitalismo y del mercado.

Tenemos que vendernos lo mejor que podemos. Pero sobre todo, vender lo que el consumidor quiere comprar.

Y, por supuesto, con una vocación hacia ello casi religiosa, con una entrega absoluta, con una condena de tiempo, mente, vida y agotamiento. Idéntica a la vocación que el capitalismo exige al trabajador con su trabajo.

Pero todavía, si es posible, hay algo mucho peor.

La tecnificación del proceso productivo ha llegado, hace ya mucho, a la Educación, y afecta a la sabiduría. La especificidad a la que se nos obliga, en nuestro trabajo y en nuestras vidas, nos reduce de forma inevitable a maquinaria, cada vez más pesada, sustituible.
El trabajo continuado y repetido, la acción específica y concreta, que entra en un bucle que parece no tener fin, día tras día, nos convierte en objetos automáticos que no se cuestionan ni el por qué de sus actos.

Hay que reconocerlo, por mucho que duela, y a mí en concreto me duele muchísimo, me duele como si me echaran fuego encima, me sacude como la rabia misma, me envenena como beber aire caliente cuando lo único que tienes es muchísima sed... me hace sufrir hasta llorar sangre:

el saber y la cultura, hoy, nos embrutece

dentro de la Institución-Educación

nos embrutece

nos aliena y se produce el mismo extrañamiento del sujeto que provoca el capitalismo y la tecnificación del proceso productivo.

Nos desalienta y nos despoja de nuestras primeras metas. Nos disuade del motivo por el que aspirábamos a llegar a donde estamos, las razones por las que tomábamos ese tan Precioso Camino como es el de la Filo-sofía: en su sentido más etimológico.

Nos conduce inexorablemente hacia donde la Institución quiere, hacia donde necesita tenernos.

Hay que asumirlo ya, de entrada, hay que comprenderlo, cuanto antes mejor:

escoger el camino de la sabiduría no nos hará libres, porque el saber se halla dentro de la Institución, y la Institución invierte sus fuerzas en colocarnos en el punto de mira, a veces con un camino más amable, pero siempre todos los senderos desembocan en el mismo mar de la opresión: es un océano seco. Es un desierto.

La educación universitaria no es, en ningún caso, una escuela donde adquirir conocimientos, ni siquiera es, como todos asumimos, una preparación para el mundo laboral en cuanto a competencias y contenidos. No. Es mucho más que eso, y mucho peor.

Es el Mecanismo para convertir a mentes libres en máquinas: insertarlas en la lógica del trabajo.

Y el trabajo, hoy, es siempre alienante.

Aunque el ámbito en el que trabajes coincida con tu mayor pasión.

El trabajo, hoy, es siempre alienante:

Porque es necesario para continuar viviendo. Porque dependemos de él.

Dependemos de esta Institución y del programa inserto en ella basado en una conversión a maquinaria autómata de las mentes y los pensamientos: en la muerte de la imaginación y la creatividad. Del juicio crítico. Del criterio libre.

Toda esta muerte de aquellas facultades que nos hacen más libres se gestan dentro de la única Casa donde, todavía en apariencia, se potencian. Pero todo es un velo. Todo es una mentira.

En realidad en la Educación nos están des-Educando en libertad para enseñarnos a obedecer, para habituarnos a la racionalidad del capitalismo, al trabajo alienante... para que olvidemos pensar por uno mismo, y directamente, para que olvidemos pensar.

He resucitado de este mes de enajenamiento. He levantado mi cabeza de los apuntes para pararme a pensar. He comprendido lo absurdo de esta angustia por tratar de conseguir un número: la aprobación de los ojos que me lean, la aceptación de mis palabras.

¿Desde cuándo he permitido que alguien evaluase las palabras que yo he escrito?

Me he despertado de este sueño aletargado, provocado por una víspera de un examen: en blanco. Y he comprendido que no puedo más. Que mi cabeza no puede más.

Que mi verdadero amor a la filosofía me impide aguantar por más tiempo esta violación incesante a su sentido más absoluto y primigenio. Que yo quiero tomarla por bandera, no con cafeína y agobio. Que yo quiero dedicarle a ella mi vida entera: no una noche de tensión despierta.

Que no quiero lucir mi Título de Filosofía dentro de la Institución como una puerta abierta que le permita tratarme como una máquina, suprimir mi ideología, arrebatarme lo que me apasiona, lo que más quiero: la sabiduría.



lunes, 21 de enero de 2013

La gran mentira de la calma

Vivimos dando por hecho demasiadas cosas. Dicen que sino no se puede vivir. Pero quizá nadie lo ha intentado.

Vivimos dando por hecho que el cielo es siempre azul por la mañana, aunque a veces aparezca nublado. Que vamos a vivir hasta que se nos arrugue la piel. Vivimos dando por hecho que acabaremos donde queremos, y con quien queremos. Que las personas que están seguirán estando, que las que se han ido no van a volver, que lo que tenemos no puede ser peor que lo que no tenemos. 

Vivimos dando por hecho que siempre tendremos el mismo sexo, el mismo cuerpo, el mismo género, los mismos ojos, el mismo color de piel. Vivimos dando por hecho que cuando nos acostamos, nos despertaremos, y que siempre que nos caigamos nos levantaremos. Que el tiempo seguirá pasando. Que ningún dolor será más fuerte. Que nada puede destrozarnos.

Vivimos dando por hecho que la confianza que hemos depositado en los demás está justificada: aunque en realidad es totalmente arbitraria, igual de arbitrarias que son las personas que hemos conocido y podríamos no haber conocido. Damos por hecho que si no lo hubiésemos hecho seguiríamos siendo los mismos. Aunque en realidad no nos reconoceríamos. 

Damos por hecho que todo lo que tenemos es necesario, cuando en verdad todo, incluido uno mismo, es contingente.

Damos por hecho que lo que hacemos ahora tendrá alguna repercusión, y no se nos pasa por la cabeza que un gesto a veces es vacío, que de vez en cuando las palabras caen en el olvido, y pueden ser las nuestras. 

Damos por hecho que tendremos suerte, aunque no creamos en ella. Que la vida se acaba pero aún queda mucho. O, quizá, en algunos casos, que ni siquiera acaba.

Vivimos dando por hecho que hacen falta unos ciertos valores, que hay cosas que no se pueden hacer, y otras que se deben hacer. Pero en realidad hay cosas que se hacen y no se debería: o tal vez si.

Vivimos dando por hecho que hemos elegido cada uno de nuestros pasos a lo largo del camino, cuando en la mayoría de los casos es el propio camino el que nos ha llevado, a fuerza de seguir andando. Las decisiones, en general, no son tales: solo el resultado de no decidir sino inclinarse. Como dejarse caer, como no permitir morir de hambre ante dos sacos de comida dispuestos a la misma distancia.

Vivimos dándolo todo por hecho, cuando en verdad, está todo por hacer.

Quizá, en este dar todo por hecho esté el germen de la conformidad, la conducta uniforme y sin protestar que nos acompaña: en un dar por hecho que todo está asentado. Nos limitamos a aceptar las reglas del juego: y ni siquiera jugamos.

Vivimos dando por hecho demasiadas cosas. Dicen que sino no se puede vivir. Pero yo no puedo vivir en esta calma ilusoria de lo que no se puede probar, en esta certeza de lo incomprobable, en este equilibrio del abismo de espirales. Yo ya no puedo más. No puedo aguantar este silencio tranquilo del todo seguirá, del todo curará, del todo volverá y si no vuelve será porque hay algo mejor al final del recorrido. Es todo mentira. Es todo mentira alienante que no te deja respirar para que puedas dormir tranquila. Es todo ese Edificio de opresión para que nadie sienta el precipicio abierto bajo sus pies. Pero la verdad es que no hay red. La verdad es que tras ese discurso, si alguna vez falla, y estamos viendo que falla, y estamos viendo que la gente se queda sin casa: tras ese discurso no hay una mano que se tiende para recogerte, ni un seguro de vida, ni un seguro de nada. 

Lo único que hay es "un lo decía por decir", un "no sería mi problema", un "nadie sabe lo que pasa".

Nadie sabe nada. Pero se sigue dando todo por hecho.

Nadie entiende que pone su vida en peligro cuando da por hecho que mañana seguirá existiendo: se obliga a dejar de actuar, se empuja a dejar las cosas para el luego.


Huir

Huir es esa palabra
que todo el mundo anhela
y a quien todos le ponemos rostro,
o nombre, o motivo

parecido.

Huir es ese verbo
que todas las almas queremos
aunque solo sea un rato
aunque sea un sentimiento

aunque sea un pensamiento fatuo
que se esconde siempre entre los sueños.

Huir es esa acción
plagada de consecuencias
que sin sentido se piensan

si ya has huido, en ti no las sientas.

Pero huir
ante todo
es el hecho irrefutable:
de lo que intentamos escapar
volveremos a encontrarlo
cuando todos los que lo anhelamos
huyamos

-pero en la otra parte del mundo.

Llegaría muy lejos

En este silencio vacío abrumador del momento,
en esta calma intranquila previa a aquel encuentro

solo una pregunta me viene a la cabeza,
solamente una:

¿y si echase a correr hasta que perdiese las piernas?

Desde mi escondite

Respuestas lanzadas infinitamente
entre las espaldas del mundo

quisiera desaparecer
ahora
sin nadie
quisiera desaparecer
volatilizarme

y que no me encuentren
que nadie me busque
que nadie se mire en el espejo
y me pregunte

"qué has hecho todos estos días"

no hay explicaciones:
solo yo soy dueña de mí misma.

sábado, 19 de enero de 2013

A punto de dormir

Ahora escucha el murmullo
de un silencio acompasado
tú sabes que nosotras
nos eclipsamos,
quiero decir nos amamos,
quiero decir nos buscamos.

Ahora escucha el arrullo
del negro invierno en las ventanas
te pienso
en una cama fría
y miro esta sábana congelada
y lo bien que estaría tu pecho
aquí, dulce, como mi almohada.

Te pienso largamente en el infinito
yo sé que el sonido es vacuo
yo sé que el alma es hierro
que los dientes se esperan mordiendo
para comerse, juntos, a besos.

A veces, entre las hojas
de un otoño maduro
o de un libro abandonado
me leo eternamente entre las rocas
y no dejas de aparecerte a mi lado
en la proyección hacia delante
en nuestro encuentro deseado.

La calma me acoge como si fuese
una niña triste que encuentra calor
en una frase dicha justo a tiempo
en uno de esos, que salvan, los gestos.

Ahora mis ojos se van plegando lentamente
al son de estas palabras que nunca han sido dichas
que me hacen despertarme,
sobresaltarme entre mí misma,
para decírtelas todas,
para dejarlas escritas.



jueves, 17 de enero de 2013

De menos

Amiga, tú tienes que saberlo
a veces me canso
de echarte de menos.

Es una sombra constante
que camina a mi lado
es lo que pasa en mi cabeza en paralelo
a lo que está sucediendo

son tus ojos en cualquier mirada
es tu sonrisa en las mil palabras

que escribo para ver si te traen
para ver si así alivian
mi desesperada añoranza.

Amiga, tú tienes que saberlo
a veces me canso
de echarte de menos.

A cada paso que doy
lo doy sin tus besos
y me pesan las ganas
y me falta el aliento.

Mi puerta está abierta
pero la casa está fría
los platos sin fregar
ya no queda comida

mi puerta está abierta
pero la lluvia ya arrecia
y tendré que cerrarla
o salir a tu encuentro.

Me mojan las lágrimas
me hierve el silencio
me cubro de rabia
porque no te tengo.

Amiga, tú tienes que saberlo
a veces me canso
de echarte de menos

mis ojos se amoldan
a tu imagen pequeña
pero mi corazón se tropieza
te siente muy lejos

entonces se ahoga
entonces se abate
allá donde el sol despunta
y no sabe encontrarte.

Las noches son duras,
más los despertares
cuando te he soñado desnuda
y no apareces más tarde.

Mi tristeza se anuda
entre mis manos atadas
mi nostalgia me inunda
en impotencia agotada.

Había muchos planes
también muchos recuerdos

había muchas sonrisas

y muchos te quieros.

Ahora solo hay mares
que se van en retirada,
con todo lo que has sido:
ahora ya no queda nada.

Mi puerta sigue abierta
pero mi sombra me persigue
repitiéndome, encubierta,
que no cree que vuelvas.

Amiga, tú tienes que saberlo
a veces me canso
de echarte de menos.

Yo sin ti ya no vivo.

Vuelve y tráeme tus besos.

Sin alas

Uno de esos momentos
en el que tu recuerdo es hierro

me pesa intensamente
aquí entre mi pecho.

A veces me contemplo
solitaria en el reflejo
y no llego a comprender
en qué momento no fue eterno

en qué palabra te he perdido
en qué lugar he muerto.

Uno de esos momentos
en el que tu recuerdo es hierro

me dibujo el alma con el barro,
el que encuentro en mi destierro

exiliada para siempre:
expulsada de tus besos.

Desde el principio hasta el final

Para mi Eterno, un poco loco y despistado,
con pensamientos curiosos y nobleza infinita,
músico por completo, pero también un gran filósofo:
para mi hermano.

Nos abandonó hace ya tiempo el calor del Origen.
Ahora estamos intentando retornar a él
sin querer en realidad llegar jamás.

Nos hemos perdido infinidad de veces
en un camino que no hemos elegido
y hemos dejado lágrimas
como huellas eclipsadas por el tiempo

pero siempre hemos estado juntos:
nunca ha habido ningún remedio para eso.

Nos abandonó hace ya mucho la inocencia
de dibujarnos palabras en la espalda,
de temer a la noche con la luz apagada

aunque a veces el miedo todavía nos asalta.

Ya sabemos que el mundo no quiere música
ya sabemos que el mundo no quiere poesía

aunque los dos seamos cómplices del secreto:
sabemos que las necesita.

La vida, tal vez, hace un tiempo que no sonríe.

Entonces podemos
invocar el derrotismo que a veces nos caracteriza
abandonar las teclas y el papel,
arrojarlos en el abismo de lo que no se puede,
cogernos la mano
y salir a la vida a mendigar lo que nos deje.

-Pero entonces nuestra luz se moriría-

Así que podemos
saltar del escondite
y salir a la vida
con la música y la poesía
para arrebatarle todo aquello que nos debe.

Y siempre estaremos juntos
y que no haya nunca ningún remedio para eso:

que siempre lea lo que tocas,
que siempre toques lo que escribo.

lunes, 14 de enero de 2013

Encuentro

Tus ojos tristes de la tarde
revelando una tierra desolada,
anunciando un agua que se va secando
entre tus pupilas blancas

hoy, sin quererlo, me han atravesado.

Tus sonrisas tristes que no encuentro
coincidiendo con aquellos dos hoyuelos
que se marcaban en tu rostro:

respira

y

tiempo al tiempo.

domingo, 13 de enero de 2013

Madurando

Mi corazón tiene muchas cosas dentro
aparte de sangre y arterias
aparte de versos latiendo

mi corazón tiene muchas cosas dentro
y está compuesto por fragmentos
eternamente descompuestos
y vueltos a pegar

continuamente expuesto.

Mi vulnerabilidad, por fin, me ha hecho entenderlo:

ya he llorado todo lo que tengo que llorar.

Perdono más, cuanto más comprendo.

sábado, 12 de enero de 2013

A la desconocida que no supo olvidar

Qué extraña forma tienes de quererle,
si rompes a pedazos toda la luz de su alrededor,
y la dejas sola en lo devastado.

Qué incomprensible lealtad le guardas
si le arrancas de su yo más completo
para no demostrarle nada

¡solo palabras!

Que típico y viejo (des)amor el vuestro,
el más destructivo,
el que os arrasa por dentro.

El que se lleva todo por delante.
A vosotras, a ti, a ella

y a ella conmigo.

viernes, 11 de enero de 2013

Petición

Que alguien venga a rescatarme,

por favor,

que alguien me salve de mí.

Definición de un nombre

Absurdo es matarse a estudiar para no tener trabajo
absurdo es perderse la vida por intentar seguir en ella

absurdo es un grito enmudecido porque se pide silencio
absurdo es una mente que se duerme porque le obliga la noche

absurdo es una palabra que no llega nunca a escribirse

absurdo es mirar por la ventana y no poder volar.

Absurdo es intentar lo que fracasa cuando empieza

absurdo es no intentarlo jamás.

Absurdo es volver la vista para verte
y no poder correr hacia tu encuentro

absurdo es memorizar cada cifra de tu nombre
para tener que olvidar cada detalle de tu piel.

Absurdo es esforzarse en comprender lo que nadie entiende,
absurdo es intentar meterme lentamente entre tu mente

absurdo son todas las palabras que escribo por la noche
más absurdas las del día
mas absurdas las que componen mi vida.

Absurdo es querer llamarte y no poder

absurdo es querer verte y estar ciega

absurdo es cortarse las piernas para no correr

para no huir de todo lo absurdo que queda.

Absurdo es que me quieras
y no vengas
absurdo es que me quieras
y no estés
absurdo es que te quiera
si me dueles

absurdo es no volverte nunca a ver.

Destrucción

Como una mano apuñalando un pecho inocente
como unos dientes desgarrando la piel de aquel que muere
como un cuchillo clavado en un ojo y luego
removido entre la cuenca con saña
antes de sacarlo

como un disfraz con dinamita por dentro
como apretar un botón y explotarse
como una sierra atada a una máquina que te consume
despedazándote
librándote lentamente de tus extremidades

como una madre que entierra a sus hijos
como la ausencia siempre imaginada

como un camión abalanzándose sobre un precipicio

explotando en llamas.

Como coger el corazón entre las manos
y hundir en él los dedos con fuerza
como estrujarlo poco a poco
para que salga su sangre
para que estallen sus venas

como retorcer en un giro de ciento ochenta grados
entre los dedos los pulmones
hasta que se quedan del revés

como perder lenta y dolorosamente al amor de tu vida:

así me dueles

Agotando aliento

No voy a parar de escribir
jamás
no voy a parar de inmolarme por dentro

las ojeras de mi pecho se me extienden
como la hiedra que me ha ido creciendo.

No voy a devastar ni un minuto de mi vida
en las preguntas que no tienen respuesta

pero entonces no amo nada
no amo esta filosofía que me desgarra

que me consume

que me explosiona la piel a tiras.

Ahora centrarse únicamente en las palabras

en ese aliento inconfundible del lenguaje

que va llamando al fuego que me ahoga

que va imponiendo su fuerza redentora.

El mesianismo del verso implosionado
lentamente entre el mundo que se retuerce

mis ojos mojados

mi aliento sin vida

mis palabras, mis mentiras, mis pocos años.

Todo se va quedando
en un silencio tan vacío

que me va desangrando
que me va desarmando

mi cuerpo pequeño no va a soportar
este dolor tan poco merecido.

Mi condición

Voy a deshacerme en palabras hasta no exisitr
el aliento inconmensurable que me arropa
me lleva flotando hasta tu olor que me desgasta

y ahora ya no puedo seguir
estas palabras ya no las leo

estos calores ya no los siento

solo este fuego que me sube por entre la boca

y ya no he de seguir
y ya no puedo

voy hundiéndome en unas palabras que he reprimido
demasiado tiempo

ahora estallo
ahora explota poco a poco mi perpetuidad sin sangre
esta soledad inmensa que me traga, que me arde

y no hablaré sin ti
y no hablaré sin ti si no es conmigo

y no podré volver nunca a donde estuve

y borraré para siempre esta sonrisa de mi boca

que ya no tiene sentido
que ya no tiene destino.

Sacrificios sin meta

Este espacio repleto de nada
este periodo incompleto que me llama

que me ha gritado desde las entrañas

corriendo siempre hacia el extremo
desesperada

¡despeserada!

triste hueca sin vida sin rabia
inmensamente muerta

eternamente muerta

me deslizo entre las palabras

las que nunca me abandonan

las que construyen mi casa

y me amoldo a sus versos sin sentido

a este amor que habla en precipicios

y no volver a lo que he sido porque lloraré
y no retornar a lo que se ha ido porque moriré.

Irónico olvido del sufrimiento vivido
durante un espacio de tiempo demasiado largo
demasiado tardío

para retornar al dolor que se me engancha
al sufrimiento que se amarra
aquí, sentada, delante del espejo

en este pecho que se muere
en estas manos que se agotan
en estas fuerzas que se acaban

me deseo otra.

Para Y

quiero mi existencia sola
quiero mi existencia imperturbable
solipsista

sin nadie sin nada
no devorarme cuando aparece el espejo

quiero mi esencia amarrada
únicamente a todas las que soy
a mi yo múltiple que se expande

nunca a una existencia que me contrae
nunca a un yo que me hace pequeña

miserable.

quiero huir de este cuerpo sin vida
quiero huir para no volver

nunca

al lugar donde se destroza lo que he visto
en lo que no creí y ahora creo

en lo que no debí haber creído.

quiero mi implacable fuerza vital
para no necesitar de nadie
para no ocultar lo que le ocurren

a mis ojos mojados.

Volver a deshacerme entre los márgenes
para volver a deconstruirme sin sentido

para poder saber que la vida
que las cosas
que las personas

deben cambiar

y que los sentimientos son de nadie

y que el alcohol escuece en las heridas

que perder el control no es una respuesta

que tu recuerdo, hoy, me mata de una forma insoportable

que tu existencia, hoy, me duele de una forma irremediable

que tu felicidad no viene nunca

que tu sed no me alimenta.

que quiero ser nadie
que quiero estar hueca.

El límite


Me resuenan las palabras incandescentes en el espejo
Me vomito con saña
Me vomito con unas ganas incontenibles de verme desde dentro

Si no puedo buscar
Si no puedo hallar el camino imperturbable
Me convertiré en ese fuego que se apaga
En esa lengua de llama que se amarra
Indefinidamente hasta tocar sus entrañas
Hasta quemar sus palabras.

me devoro en este dolor incomprensible
me extiendo lentamente
por este sufrimiento que me va matando
poco a poco
ciertamente
lo noto en mis huesos y en mi sangre y en mi lengua

lo degusto lo degluto

me escupo a mi misma en una danza irrisoria
me doy pena
me das pena

los días se estremecen hasta llegar la madrugada
las noches se me echan encima
los días me parecen oscuros
la luz se me come entre las tinieblas

mi boca sabe a cerveza.

Indefinida soy ambiguamente me colapso
Irracionalmente me arde la garganta

Pero hay una razón

Si se extiende el sufrimiento
Se extiende la noche
Se extiende el silencio

Y me salpico a mi misma
Con la autodestrucción siempre acompasada que me lleva
Con la desazón irreductible que me eleva
Hasta la miseria del mundo

Hasta mi propia mierda

Yo era tu meta y ahora
No soy mas que un margen
Una piedra donde poder tropezarte

¡pero quiero ser piedra!

Que no sienta y que no padezca
Esta mutilación envenenada
Esta descuratización insalvable

Este aliento que me devora sin motivo
Esta ausencia que me rebana el cuello y la garganta
Los dientes la cabeza congelada

Y ahora no puedo seguir
En un camino lleno de espinas

Y ahora ya nada.

jueves, 10 de enero de 2013

Autoexplosión

¿Y yo?
Existo o me voy arrastrando por el suelo

Me sucede algo o le sucede a mi reflejo

al martilleo constante que en el pecho se consume

quiero invocar el agua
que venga la palabra agua

que apague este fuego que me inmola

¡que no quede nada!

los versos se abaratan
nadie quiere un poeta

nadie busca un poeta

y me quedo aquí, entre estas ruinas
entre la ciudad implosionada
entre los fragmentos que cortan
que desgarran

entre la tilde que se olvida

entre la hache que no suena

entre esa uve doble que no se utiliza

yo soy esa tilde
yo soy esa hache

y por supuesto

esa uve doble

¿Y yo?

Qué he de hacer conmigo.
Qué ha de hacer mi yo conmigo

mejor me tiro a la basura
y hago de mi alimento lo que vomito

mejor me arrojo al precipicio:

que se desmiembre mi cuerpo
que se haga trizas

que me consuma infinitamente
entre la pregunta que enmarca un yo

que se deshace mojado por los ojos.

miércoles, 9 de enero de 2013

La apuesta del tiempo

Un vínculo fuerte se estrecha en la lejanía de mi Eterna
que todavía no llama.

Yo invoco a la noche para que me devuelva el silencio.

Una cuerda densa me aprisiona el corazón
y sale de este pecho,
atraviesa las calles desiertas
heladas entre el frío del enero muriendo

desemboca en su corazón que late

que quiero aprender de memoria.

Yo siento su amor que se inclina
su recuerdo que me recuerda.

No abandones este seguro espacio que nos acerca a lo lejos.

(te lo mereces,
todo.)



domingo, 6 de enero de 2013

Existencialismo voluptuoso

Mi interminabilidad me traga,
la condición irreductible de mi ser.

No puedo enmudecer entre mi cuerpo desnudo
no puedo llorar al alba tras las palabras fantasma

ahora estremecerse entre el aliento agitado
entre las extremidades que tiemblan

ahora esperar en mi desnudez amada
en mi postura horizontal que espera.

Mi interminabilidad me traga,
soy yo y nunca dejo de serlo
pero soy muchas
pero soy nada

ya va escapándose mi aliento entre el sonido
entre los gemidos que se escapan de los dientes
a las entrañas
al corazón

al sonido de mis aguas cayendo.

Mi interminabilidad me traga

soy yo sin tener fin

soy yo sin los huecos del espejo.

He aprendido esa escena:

los ojos en blanco,
luego cae el telón

todo se queda sucio y desnudo.

Te reto

Te reto a que me ames.

Te reto a que disuelvas esta inmensidad desierta
que se alarga aquí entre yo y nuestros mares.
Entre tú y yo
entre un si que dice no
entre un no que dice si pero no hay.

Te reto a que me escondas
mis dedos entre tus manos
si es que quieres buscarme
que nunca me juzgues en la palabra débil
que renuncies a mirarte y a salvarme. 

Te reto intensamente a que me mates
si vas a arrojarme lentamente
 hacia esta piel que habito
en la que habré de quedarme, sola, conmigo.

Te reto a que me llames en la madrugada
y en el precipicio
a que te quedes sola frente a frente
al borde de este dulce abismo

y por fin
te reto a que comprendas
que a mi oficio de poeta
yo jamás dimito.

sábado, 5 de enero de 2013

No puedo dormir sin más de una rubia. Me las meto en la sangre antes de deslizarme a la cama. No puedo dormir sin una rubia, y me despierto sin ti. Se me ha olvidado el color de tus ojos. Pero creo que te quiero.

El pájaro voló su jaula

Me he pasado la vida buscando unas alas
he transcurrido en la vida recitando mis versos
a unas orejas que nunca han escuchado
a unos oídos siempre cerrados.

Me he pasado la vida buscando tus alas
anhelando poder por fin subirme a ellas

me cuesta abrir los ojos
me ha crecido escarcha entre las pestañas

tengo hielo en el corazón.

Me he pasado la vida

sin querer darme la vuelta
y contemplar entre la espalda

mis propias alas.

Ya vuelo y me voy

y vuelo porque quiero
y vuelo porque puedo

y porque me dijeron:

vuela.

martes, 1 de enero de 2013

Esperanzas en mi poema

Soy una existencia sin importancia colectiva.
Soy apenas una simple existencia

o ni siquiera simple

tal vez
no sea ya ni una existencia

pero todavía tengo ojos
todavía tengo dientes nariz y corazón

todavía siento

y

todavía sufro

y

todavía sangro

y

todavía vivo

y por eso amo.


Soy una existencia sin importancia colectiva
y en ocasiones
ni siquiera tengo una importancia individual muy férrea

ciertos días me derrumbo

y me vuelvo de un humo espeso que nadie ve

mi invisibilidad me traga

mis dedos me leen comiéndose a sí mismos

pero aunque no pueda moverme
aunque el valor casi siempre me falte
aunque la tristeza muchas veces me engulla
¡me arde!

yo escribo para ser esa existencia
sin importancia colectiva

y por si alguien, tal vez, me lea

de ser mi existencia un monólogo

podría llegar a ser nuestra dialéctica.

Areté

El eterno conflicto
entre las palabras, mi yo y mi entorno

entre las palabras, mi yo, y su efecto.

El eterno problema extendido
delicadamente encima de la mesa

si yo me vuelvo ligera
entre mis palabras mugrientas

a los ojos que los leen, sin duda, les pesan.

-Pero no he nacido para quedarme callada-

Vuelvo a las palabras

Voy a vomitar aquí todas mis vísceras
voy a parir los hijos que no he tenido nunca
los que no son humanos,
los que son monstruos

los que me abundan en la piel y se retratan
los que no puedo sudar por más que duela.

Voy a escribir en papel todo
aunque sea para destruirlo
aunque sea para volver a comérmelo
y obligarme de nuevo a sentirlo

¡aunque sea para que desaparezca!

voy a mirar el alba naciendo
para reírme de su luz de marioneta

manipulaciones escénicas.

Voy a volver a mi locura
de las palabras descompuestas
de las noches malolientes
soñando con alcanzar la carretera

para irme rodando
o volando
donde yo quiera

o para que me atropelle un coche

el resultado es el mismo

el resultado
es siempre el mismo.

Voy a volver a todo
pero no voy a volver como antes

no se puede habitar una sombra

no por más tiempo

¡no nunca de nuevo!

voy a volver a mis palabras como a mi casa abandonada
a ese refugio que he menospreciado y ahora despierto
me he arrepentido infinitamente del destierro

me he exiliado
pero ya vuelvo.

Sin aliento y con meta

No me va a acoger hoy el sueño,
la noche me quiere para sí
el cielo negro me quiere entre sus muertos

no me va a acoger hoy el sueño
solo este nudo en la garganta que me jode
que me atraviesa la cabeza destrozada
solo esta presión follándome en silencio
despacio
fuerte
lento.

No me va a acoger
nada que no sea esta tristeza
que intento espantar
no queriendo darle vueltas

pero yo estoy del revés
y mis pasos se confunden en la niebla
pasando entre tu vida
sin dejar huella

ahora la trinchera es de uno
ahora solo quepo yo

pero yo quiero que me coja este sueño
aunque solo sea argentinamente
aunque solo sea

para poder dormir mil días seguidos

no necesitar nada más que estos ojos cerrados

no ver nada más que esta posición horizontal

y una mente en blanco

alienarme por voluntad propia

evaporarme por voluntad ilesa

impresa
queda tu mirada en mi mirada hueca.

Pero algo se levanta de repente
muy dentro de mí
es una especie de amor convertido en bayoneta
es mi arma letal que me llama

dispara palabras

y no puede seguir ante mis ojos desnudos.

Entonces me anhela la lucha que me busca
la que he emprendido sola
la que tengo que librar yo sola

la que aspira llevar detrás
todas las mujeres muertas

todas aquellas mujeres
que murieron en la trinchera
la guillotina
nuestra guerra.

Éso son injusticias

lo demás: la vida.

Asalto al espejo


Escrito mientras retumbaba esto:


Todavía sonaban las últimas notas flotando en el aire, retumbando entre las cuerdas. Aquel piano se resistía todavía a apagarse por completo.

Una melodía repetida en su cabeza no le abandonaba. Allí donde iba, de un extremo a otro de la casa, no podía dejar de pensar en Ella.

El deslizarse de las gotas de leche en el vaso de cristal, un ligero soplo de viento que rozaba las persianas, un pequeño golpe, al otro extremo de su techo, provocado por dos pies que se levantan de un golpe. El microondas reclamando su atención. Y esas notas siguen sonando… el revolver de la cuchara para disolver el cacao en la leche. Y esa melodía inagotable…

Cogiendo el vaso caliente con las dos manos, como si aquel gesto le infundiese valor, se acercó lentamente hacia el espejo para contemplarse. Su rostro estaba agotado. Se le había crecido entre la frente un paisaje devastado de baches. Debajo de sus ojos, se extendían dos interminables mares. Sus manos, se miro sus manos aferradas a aquel vaso lleno de leche caliente, estaban arrugadas y ardían. En el resto de su cuerpo hacía frío. El tiempo había pasado, saltando de invierno en invierno. Nunca había salido de aquel triste enero. Miró a su derecha y a su izquierda en el reflejo. Nada. Volvió la cabeza sobre sus hombros, para mirar a la distancia. Nada. Se sostuvo la mirada. Entonces la bajó. Los párpados le cubrían los ojos protegiéndose. Estrelló el vaso de leche contra el espejo. El cristal rompió el cristal. Algunos fragmentos le rozaron el rostro. Y en ese momento, por fin, dibujó una sonrisa entre su expresión gastada: la herida ya era visible. Se lamió las llagas y la leche de su cuerpo entre dulces carcajadas.