martes, 30 de octubre de 2012

A mi vida preferida

Si pudiese eternamente te cogería cada noche argentinamente en el fuego inconcluso de un cuerpo que se va estremeciendo. Si pudiese injustamente robarte de tu vida y de tu tiempo, te raptaría internamente para quitarte las espinas. Tú, león que existes antes de que yo sea, antes del yo en yo, eres mi vida preferida, lo que haces que viva y escriba, lo que haces que yo sea yo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mares subversivos

Ya sabemos
mi eterna pensadora
que nadar contracorriente no es fácil

que te ahogas

mil veces.

Deconstruir desde la base.

Pero sabemos
mi pensadora eterna
que preferimos antes que la ola
ser la espuma.

viernes, 19 de octubre de 2012

Para que vengas

Vacío espacial de la entrada de Otoño.
Rebota el agua descarada en las ventanas sucias
todo está lleno de polvo
abandonadas estas paredes
desde agosto.

¡Parece que van a romper estos cristales!
Y yo quiero que lo hagan
que se esparzan por aire
que se me claven en los dientes
en las uñas, en las llagas, en las entrañas
y que sangre cerveza quemada por las orejas.

Ya llega mi soledad invocada
mi soledad haciéndome cosquillas en los pies

el eco en esta dimensión es innegable

el silencio equivale a tu ausencia

esta casa te llama
esta casa te llama invocándote bajo sus recuerdos

el sofá está frío y te habla.

Esta casa te llama.


domingo, 14 de octubre de 2012

Nacionalismo, patriotismo, escudo, bandera.

"Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo"
Alejandra Pizarnik


Inconfundiblemente dulce se van empañando mis dedos al no verte, despertados de la calma entera de la noche viviente de los cuerpos. Astutamente en pie tus ojos se mantienen cerrados para verme, y contemplan esperando las caricias. Se levanta tarde el día, pero se levanta. Y ese aroma a otoño que va entrando en forma de lluvia rojiza. Su lengua nos repasa la piel a tiras. Nos moja de mucosa de hoja de árbol de resina. El aire está helado. Estira la manta aterida por el frío, y cubre mi cuerpo desnudo. Con nuestros movimientos nocturnos in-planeados se nos ha ido deslizando, deja al descubierto nuestro amor soldado: nuestras tripas juntas, nuestro ombligo robado (que es uno). Pero el viento que viene del norte se cuela de entre la pared, y he querido refugiarme en tu calor eterno. Me tapas sin abrir los ojos con tus párpados, y ahora nuestra piel fundida se oculta en la cama sembrada que nos ha florecido de la noche a la mañana. Con muchas rosas. Rojas. Moradas. Ninguna espina. Ninguna herida. Solo pétalos de miel dulce entre las dos espaldas.

Me has agarrado tan fuerte esta noche que tus brazos se han quedado entre mi pecho impresos. Y las huellas de mis dedos en tus huesos. Ya no hay remedio. El sol avanza y nos hemos detenido en esta esfera estructural de lo que no se acaba. Los cimientos son los buenos. Ahora estamos en el tejado. Contemplamos aquello que nunca se ve. Lo indefectible y lo real. Pero sigues estirando la manta para no dejarme los pies fríos. Ahora el calor de tus labios se implanta en mi rostro hasta que recobra su color natural que nunca ha tenido. El que debió tener cuando yo era una niña traicionada por su sangre. Blanca. Pálida. Triste. Abatida. Sin ganas. Sin vida. Basta.

Has tejido una bandera y me has hecho ondearla, con orgullo, sin rabia. La he colocado sobre ti, en el extremo izquierdo de tu cara clara, desde aquel ojo bicolor hasta la altura de la nariz: conquistando así mi parte favorita de tu cara. Y luego un nuevo escudo para tí y para mí, impregnado tu Ser. Infectado mi estado de tu Estado. Infectado sin cura. De todo lo bueno. De ti, mi Patria Eterna.
Vas abriendo los ojos con gran esfuerzo a la luz del medio día blanco empañado por mis lágrimas invisibles de felicidad completa. Todavía no del todo. Se escapa algún sonido animal de tu garganta. Nos mordemos en silencio. 

Estiras los brazos como si no hubiese nunca un hasta donde, agarrando tus dedos nuestra manta blindada. Y proteges una vez más mi Cuerpo, mi Ser, mi Identidad desnuda del rumor triste amontonado de la vida y la mañana. Nos cubres a las dos, por encima de las cabezas. Hemos entrado a la cueva. Tú eres mi casa y mi tierra.

Desinspiración

Trasfondo amontonado del periodo Cretáceo
no es lo antiguo como modo de régimen
es lo inamovible como incienso insoportable.

Ahora un espacio tan vacío como esta mirada

en verdad no hay infinitas palabras

las he combinado ya todas

y estoy cansada.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Incomunicación


Oscuro y nada. Una serie de espirales huecas que se van desdibujando, pero no puedo perseguirlas o ya es todo demasiado tarde. Temprano. Debería amanecer pronto. Pero el horizonte se me presenta ya solo como pura imperfección. Como ficción borrosa. Se dan en mí los objetos porque no existen. El único modo de ver. Y un silencio impune que lo absorbe todo. Estoy vagando eternamente en esta densidad. La incomunicación es total. El aislamiento es definitivo. No puedo desarrollarme en el exterior. No puedo vagar hacia afuera, divagar, aunque sea con dudas y a tramos muy cortos, no puedo expandirme y ya solo me queda replegarme sobre mí de forma indefinida, infinitamente, hasta que me consuma en mi propio Ser desaparecido. Ahora desearía ser una hoja de papel. Con límite infranqueable de dobleces. Pero yo me pliego indefectiblemente hasta deteriorarme entre mi misma existencia.

Sé que hay un algo más allá de estas espirales huecas que se me remiten, más allá de estas ondas marítimas que no desprenden espuma: que no rompen jamás de una vez por todas. Sé que hay un hacia afuera que no habré de conocer nunca. Y entonces llega la eterna duda. Hasta qué punto estoy, hasta qué punto existo dentro de un todo al que yo no habré de acceder ni siquiera con los dientes. Trato de verlo todos los días aun sabiendo que ese acto me reduce cada vez más a mi propia existencia. Intento devastarlo, conjurarlo, avivarlo, y todas las mañanas o lo que yo juzgo mañanas, esto es, cuando me despierto, tomo ese aire que hay a mi alrededor y me consuela pensar que nadie ve y no soy solo yo. Lo tomo como si fuese mi creación definitiva. Y procuro retenerlo en la garganta antes de llevar a cabo mi fracaso elemental: emitir algún sonido. Decir alguna palabra. Pero no se puede decir. No hay sangre en mis entrañas y todo lo que sobrevuela esta espiral inconclusa se quedará siempre dentro, agotado, ignoto, nunca conocido para otra persona que no sea Yo, que no sea mi simple existencia que ya lo sabe todo de sí misma. Y la voz muda nunca podrá realizarse. Estos ojos no sabrán nunca nada. La soledad insostenible escuchará el silencio. Y todo lo que hay dentro de mí se quedará siempre dentro. Sin poder salir.

martes, 2 de octubre de 2012

A mi existencia necesaria preferida

A mi escritora, veterinaria, filósofa,
pensadora, inconformista, luchadora, feminista,

más orgullosa de su condición animal que la de ser humano,

a mi león:



Vas sentando las bases
de la versión de ti definitiva
la que te hará amarte
¡darte vida!

Vas trazando los planes
con palabras escogidas
que mi yo poeta despojado
de ti y de mi, de mi amor calmado
por ti

acoge entre sus brazos.

Turbulencia inconfundible en tu cabeza

conflicto indecible de tu proyecto vital

podrías simplemente abandonar

pero ya estás dentro y el camino se deshace:

ya no hay vuelta atrás.

Pero no la darías si la hubiese
he aquí LA diferencia

entre el mundo el espacio y tú
entre el universo su radio y tú
entre tu entorno in-controlado y tú
y tu espíritu corpóreo que se remueve
inevitablemente sobre su centro
que expande los brazos
que da mil rodeos
y si se lleva algo por delante,
mejor,
mejor, ¡y que lo arranque!

he aquí LA di-fe-ren-cia
entre lo establecido indefectible y tú
armando con las ciencialetras
el juego dialéctico entre el mundo y tu sangre

es una apuesta vital
es un compromiso de uñas y dientes

he aquí LA de-fe-ren-cia
de tu ocupación central articulada
de descentralizar lo siempre visto

de priorizar tu invisible.

Vas sentando las bases
vas andando camino
hacia la mejor versión de lo que puedes

y yo lo miro desde el mismo
sendero paralelo que se cruza
de vez en cuando

para juntar luchas, besos, impresiones:

Tú eres el motor de todas tus capacidades.