martes, 28 de agosto de 2018

Manual ante personas tóxicas

Suelta.
Sácalas fuera.

Y no permitas nunca
que te vuelvan a enganchar.

Aleja,
construye diques y murallas,
protege todo lo bueno que tienes

porque son expertas
en contaminarlo
todo,
en envenenarlo
todo,
en destruirlo
todo.

No caigas nunca más en sus trampas:
quien una vez ha sido nudo
siempre quiere apretar más.


Creo

La costa dibuja mi memoria.
Creo en mí.

Creo en la capacidad de empezar de cero.
Creo en la felicidad que me merezco.

Creo.
Creo palabras en los días de lluvia.
Me creo.

La costa amplía mi memoria.
Creo en ti.

Creo en tu poder de remontar el vuelo.

Creo en todo lo que me haces sentir.

Creas
e incluso en la distancia
sigo aprendiendo de ti.

Nos creamos.

Nos creemos.

Nos queremos.

lunes, 16 de julio de 2018


Entra diciembre
con la misma ilusión
con la que espero a que entres por la puerta.

Acompañado de un viento frío
que va perdiendo su poder para tumbarme.
Arrastra voces que todavía escucho
pero que ya no influyen,
pero que ya no hieren.

Has llegado a mi vida,
qué importa si a tiempo,
has llegado a mi vida
justo en tu momento.

Entra diciembre
con el mismo calor
con el que te miro cuando entras por la puerta.

Tú llevas bajo el brazo tu vida
yo llevo en el bolsillo la mía.

Entra diciembre a conocerte
en el mismo instante
en el que me estoy enamorando de mí,
en este mismo instante.

Has llegado a mi vida
para quedarte.

lunes, 18 de junio de 2018

Hay algo que sé,
que tú sabes que yo sé.
Hay algo, no sé qué es.
Es una pregunta, justo aquí,
en medio de mi espalda.
Hace ya unos meses que me incomoda,
no me permite tumbarme sin dolor,
no me deja sentarme
ni vivirme como aire respirable.
Es una duda que me asalta,
me persigue por callejones oscuros,
estrechos,
donde no encuentro mi rabia.
Necesito la ira para enfrentarme
a ti
a todos los delitos que has cometido.
Hay algo que sé,
que tú sabes que yo sé.
Hay algo, no sé qué es.
Es una pregunta, justo aquí,
en medio de mi espalda.
Se retuerce como un verso
que no quiere llegar al final,
como el aire jugando
con una bolsa de plástico,
como la espuma del mar rompiendo,
como la calma vacía de esta nada
que me pesa

me pesas

me pesas
y quieres subir
quieres subir
quieres subir aquí,
justo a mi cabeza
justo a mis recuerdos para borrármelos.
Quieres hacerme creer que no he vivido nada
que todo es producto de mi imaginación.
Quieres hacerme creer
que no he sufrido tu furia en silencio por vergüenza
que no viniste un día por la noche
que no me arrojaste entre los muros
que no inundaste mi cuerpo con tu luz de gas.
Quieres hacerme creer que esto no ha pasado.
Pero pasó.
Hay algo que sé
que tú sabes que yo sé.
Hay algo, no sé qué es.
Es una pregunta, justo aquí,
en medio de mi espalda.
Cómo pudiste arrancarme los pulmones
cuando aún me quedaban fuerzas para pedir ayudar.
Cómo pudiste ver
mis ojos ciegos,
mi lengua mutilada,
mis piernas agotadas
y no hacer
nada.
Cómo pudiste coger
todo lo bueno que tengo
todo lo grande que soy
todo lo grande que puedo llegar a ser
y convertirlo en
nada.
En apenas una mota de polvo
que interrumpe levemente
el lugar por el que pasas.
Hay algo que sé
que tú sabes
que yo sé.
Éste nunca fue un lugar seguro.
Por eso
el día en que me fui,
el día en que hice la maleta,
no derramé ni una lágrima:
sabía que por fin terminaba mi muerte,
sabía que por fin empezaba mi vida.

lunes, 11 de junio de 2018

Wonder Woman

El cielo se está abriendo.
Vuelo libre por el espacio.

Hoy revelo 
mi doble identidad
de superheroína.

Soy yo la que luchó hasta el final
mucho antes de saber
que tenía superpoderes.

Soy yo
a la que hirieron una y otra vez en la batalla,
la que se levantó después de cada golpe,
la que nunca se retiró la mirada de su espejo.

Hoy revelo 
mi verdadera identidad
de superheroína.

He salvado del desastre
las partes valiosas y auténticas de mí misma.

He salvado de la masacre
el superpoder de VER 
que me encanta mi vida.

Hoy revelo 
mi auténtica identidad
de superheroína.

Soy Poderosa:

tengo la misma fuerza en mi interior
que mil mujeres 
luchando juntas

tengo el mismo amor en mi interior
que mil mujeres
queriéndose bien.

Hoy revelo
mi increíble identidad
de superheroína.

Vivo a cara descubierta
y no tengo miedo de contar
todas las guerras
que he tenido que librar 
hasta conseguir mi paz.

Soy una superheroína

y ya no tengo miedo.

domingo, 27 de mayo de 2018

Argumentos para ser feliz

Tengo tus ojos escritos en mi espalda.

Te abrazo
como un volcán
que se va desperezando.

Tengo
cientos de motivos:

Tu risa confía
en mí.


Tengo

la certeza

de que todo nos va a ir bien.

Universo

Silencio.
Silencio.
La mañana está en silencio.
La luz se va enredando entre tu pelo.
Mi casa descansa sobre tu piel,
mi casa está ubicada justo encima de tu piel,
la luz va entrando para jugar con nuestros cuerpos.
Silencio.
Silencio.
Me separan de ti
tres milímetros,
tres caricias,
tres recuerdos.
Uno, dos, tres.
Abres ante mí la galaxia de tus ojos
y me sacuden, cuando me miras,
las olas de todos los océanos.
Estoy a salvo
a salvo en este universo sin lunas
donde mi planeta quiere girar dentro de ti
en silencio.

viernes, 18 de mayo de 2018



Me acostumbré a vivir con la ansiedad, con la sensación de angustia continua, de agobio permanente. Me acostumbré a vivir con miedo cotidiano, con inseguridad rutinaria. 

Me acostumbré a medir y pesar todo lo que decía, a callarme por cautela, a afirmar lo contrario de lo que pensaba con convicción. Aprendí a desconfiar de mi instinto, a no escuchar mis pensamientos, a creer que realmente sentía lo que me decían que estaba sintiendo.

Me acostumbré tanto a esa opresión diaria en el pecho, que no me daba cuenta ni de que la tenía.

Y solo advertí que había existido durante tanto tiempo el mismo día que desapareció.

Ya casi no recordaba lo que era vivir en paz, vivir tranquila. Ser espontánea. Ser yo misma. Ser. Simplemente. Ser.

viernes, 4 de mayo de 2018

El silencio no nos liberará

Estoy a salvo.

Estoy lejos de la barbarie,
de las líneas rojas que se cruzan
de forma impune.

Lejos de la angustia,
de los gritos,
de la tensión,
del control,
y del miedo sistemático. 

No vine aquí
para nada
de lo que me tenían destinado.

No vine aquí para el dolor,
no vine aquí para el abuso,

no vine aquí para una violación del alma.

Pero ahora sé
que llegué allí para vivirlo,
que salí de allí para contarlo,
para escribirlo.

Me quisieron anulada.
Me construí superviviente.



Titana

Cada vez que me despierto vuelvo a nacer. 

Abro los ojos, 
reconozco el lugar que me rodea, 
su olor característico, 
sus formas, sus colores
y sonrío. 

Todo aquel infierno que viví 
quedó atrás, quedó muy atrás. 

Logré salir de allí,  
logré salir.

Hoy puedo decir,
poderosa, 
que no tienen poder sobre mí.
 

sábado, 28 de abril de 2018

Mi mundo es mío

Todavía crees que puedes mirarme
como si yo fuese
un juguete bonito que puedes usar y romper,
una camisa que vas a recortar a tu medida,
una fotografía que desprecias porque te trae recuerdos.

Todavía crees que puedes hablarme,
hablarme hasta devastarme
con esa falta de respeto propia de quien sabe
que se le va a perdonar,
todo.

Todavía crees que soy
esa figura escondida tras tu sombra,
ese instante eclipsado por tus horas,
esas palabras enmudecidas por tu voz.

Todavía crees que estabas en tu derecho.

Todavía crees que estabas en tu derecho de asaltarme,
derribar la puerta,
invadir mi espacio
y robarme
todo,

y quedarte con lo que ni siquiera quise darte:

mi vida, mi nombre.

Nada quisiste permitirme.
Ni siquiera cuando me viste suplicar.
Nada quisiste permitirme

Y todavía crees que tenías el derecho.

Y todavía crees que tenías el derecho
de tratarme como me trataste,
de hacer todo lo que hiciste.

De todas esas mentiras que te crees,
ésta, ésta es,
sin duda,
la más triste.

martes, 20 de marzo de 2018

Somos realidad en construcción :
cada una va trazando su camino,
alimentando su propia vida,
haciendo de sí misma la mejor versión. 

Así, cuando nos encontramos en los cruces,
podemos crear juntas
alegres obras de arte
que no duelen.

Todas ellas están hechas de autonomía, respeto y amor.

lunes, 19 de marzo de 2018

Te marchas junto al amanecer
de puntillas para no despertarme.

Tu hueco en la cama se va quedando frío.

Acuden a mí imágenes de la noche:
tu cuerpo y el mío llamándose
con la urgencia de las manos que tienen sed.

Detengo el recuerdo en tu mirada
tiene ese brillo de las cosas que no se pueden atrapar,
ese valor de las personas que se observan a sí mismas.

Todo lo que he sido y lo que soy.
Todo lo que tengo miedo de no llegar a ser

siento que lo ves.

martes, 20 de febrero de 2018

Nuestros silencios cómplices son
como un abrazo que respeta los espacios.

Te observo mezclando tus especias
crees que cocinas pero creas.

Me gustas porque eres divertida y libre.
Me gustas porque no me necesitas.
Me declaro
material en construcción permanente.

Me declamo
escultura abstracta inacabada.

Me relamo
heridas cerradas que sangran
aprendizaje constante.

He sido la llave, la tormenta y el cuchillo
Yo me he llevado al límite
y yo misma me he salido.

Quien quiera bailar conmigo
me encontrará próxima al abismo
al que una mira sin miedo
cuando se sabe poderosa.

Quien quiera bailar conmigo
que me busque en mi propio camino
donde mi Yo se recompone
y las mariposas vuelan libres fuera de las tripas.

Me declaro
material en construcción permanente.

Nunca olvidaré este nuevo aprendizaje:
en realidad, no existen los leones.
Cuento nuestros días por miradas:
la palabra que no suena es la que nos llama.

Tu calma
me invita a vivir nuestros momentos
como si fuesen agua.

Estoy aquí, desnuda, frente a ti
me siento y contemplo
el resurgir pausado del tiempo.

Mis heridas y mis sueños me acompañan.

Conocerte:
para este viaje he olvidado mi armadura.

sábado, 10 de febrero de 2018

Preparada para vivir

El sol va calentando poco a poco mi cuerpo
en el paseo de sábado febrero en solitario.

Sonrío.

El barrio se despereza.

Las calles reconocen mi latido.

Mi casa 
vacía. 

Su luz inquebrantable.

Mi Ser
pleno.

Su brillo indiscutible.

Llevo dentro el fuego eterno de los dragones:
me siento indestructible y vulnerable.

jueves, 1 de febrero de 2018

El poder de lo cotidiano


Un sofá y una manta, un libro interesante y todo el día por delante para ti, devorando páginas. Unos calcetines limpios que te prestan por la mañana cuando no has dormido en casa. El olor a suavizante inundando el salón desde la ropa tendida.
El sol que brilla en el cielo azul tras un día de lluvia. Una canción alegre antes de entrar a trabajar. Una llamada espontánea de una amiga, sin ningún motivo, solo porque sí. Las cálidas comidas de domingo en la casa de tus padres.
Tumbarse en el sofá derrotada después de un día productivo, con la sensación de bienestar en la sonrisa. Meterse en la cama después de un día nada productivo, con la sensación de bienestar en la sonrisa.
Una lágrima furtiva cuando te asalta un valioso recuerdo de tu abuela. La emoción de seguir un programa de televisión. El silencio de la biblioteca. Una toalla tendida en el radiador al salir de la ducha. Una canción, durante todo el día, muchas veces.
El gesto cómplice de una desconocida por la calle. Una puesta al día rápido con una amiga en un encuentro fortuito por el barrio. Las vistas desde tu balcón. Llegar a casa y que te hayan hecho la comida. Un duende  mágico que te prepara el desayuno.
Las mañanas de sábado limpiando la casa mientras bailas. Las tardes de domingo cocinando para la semana mientras bailas. Andar por la calle mientras bailas. Tener sexo mientras bailas. Bailar mientras bailas.
Una anécdota divertida en el trabajo. Una tarde de cine.
Una madrugada con amigas. Un amanecer de abrazos dormidos. Las noches sola, solo tuyas, llenas de placer y sábanas.
Apagar el despertador y dar media vuelta pensando “ya lo haré”. Apagar el despertador y levantarte de un salto pensando “lo tengo que hacer”.
Observar disimuladamente a tus compañeras de tranvía e imaginarte su vida. Empatizar con sus ojos de sueño.
Cantar muy alto sin importarte si lo haces bien o mal. Reírte de una anécdota de hace años. Reproducir un diálogo de una serie. Hacer la misma broma que otra persona a la vez. Reír y reír y reír y no poder parar, hasta que te duele la tripa.

Ya me cansé
de luchar contra dragones
y precipitarme sobre abismos.

Ya me cansé
de jugar con lo imposible,
de valorar solo lo que cuesta
lágrimas y esfuerzo.

Éste es el poder de lo cotidiano:

la vida es más feliz desde que admiro el sol entrar por la ventana.